Los japoneses II

Este es el segundo post de la serie sobre mi viaje a Japón. Al igual que el primero, trata sobre la sociedad japonesa y sobre todas esas costumbres que me chocaron durante mi estancia allí. 

Alcohol y juego

El alcohol y el juego en Japón no son adicciones, son aficiones. Impacta ver a padres con sus hijos ir a jugar a algo parecido al Pachinko (un juego de bolitas que parece deporte nacional), o ver colas de gente a primera hora de la mañana para entrar en los salones, como si aquello fueran las rebajas.

Pachinko

De la misma manera, los japoneses, al hablarte de sus hobbies, podrían fácilmente decirte algo como “me gusta montar en bici, beber y hacer ganchillo”. Lo que más me sorprende es que igualmente podrían decirlo en una entrevista de trabajo. Y no está mal visto.

Orden, exactitud y puntualidad 

Los japoneses forman la sociedad más ordenada que he visto nunca. Al principio choca ver marcadas en el suelo de las estaciones de trenes las guías para las colas.

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Sorprende también ver como los japoneses van formando una fila doble según llegan al andén. Al hacer su parada, el tren queda clavado a la altura de las marcas, mientras que la fila se separa para dejar paso a los que salen del tren. Perfecta sincronía, un baile que los japoneses realizan sin pensar. En las calles también notarás que según la acera se llena de gente, los japoneses comienzan a circular ordenadamente en dos carriles, uno para cada dirección. Como extranjero te darás cuenta de que siempre vas en contradirección, ya que su sentido de circulación es el opuesto al nuestro.

(by-nc) Anabel Barrio

También se toman muy en serio la puntualidad. Por ejemplo, tienen una red ferroviaria increíble, un engranaje perfecto donde los trayectos y frecuencias de los trenes están optimizados al máximo. De hecho, usar un jrpass (Japan rail pass) es una de las mejores maneras de conocer el país.

Debido a la eficiencia del servicio, es importante estar atentos a las paradas al viajar: si en un shinkashen se anuncia una parada corta hay que ser consciente de que conviene estar cerca de las puertas para salir, porque el tren llegará, hará la parada y saldrá prácticamente en el mismo minuto.

(by-nc) Anabel Barrio

Limpieza

Las calles y los edificios públicos de las ciudades japonesas están impolutos. Paradójicamente no hay papeleras, de modo que cada cual tiene que cargar con su propia basura todo el día.

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Podéis imaginaros qué difícil debe de ser para un repartidor de propaganda conseguir que alguien le coja un papel. Para disuadir a los ciudadanos de coger la publicidad, las empresas meten su propaganda dentro de pequeños paquetitos de cleenex, y aun así sigue siendo una tarea complicada.

En Japón la basura se paga según la cantidad de la misma que se genere. La recogida es selectiva y cada día está destinado a un tipo distinto. Es curioso que, por ejemplo, los bricks han de lavarse antes de entregarse.

Otra cosa que ayuda mucho a la limpieza de las calles es que no se puede fumar. Existen ciertas zonas delimitadas en el suelo donde se permite y son fácilmente reconocibles porque hay un montón de japoneses fumando alrededor de una papelera. Por el contrario y por muy absurdo que parezca, en los lugares privados como restaurantes y demás, sí se puede fumar. Es importante tenerlo presente porque te puede arruinar alguna buena comida.

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